¿DE DÓNDE VIENEN LOS BEBÉS?
M.P.Sc. Valerie Valverde Sáurez
Psicóloga Clínica Infantil

¿Cómo se dio cuenta usted cuando era un niño, de la forma en que se concebía un bebé? ¿Cuándo fue la primera vez que tuvo conciencia de la relación amorosa entre sus padres? ¿Cómo le explicaron a usted los cambios que iba a tener su cuerpo al desarrollar?

Si nos detenemos a pensar unos momentos en las respuestas para las anteriores preguntas, estoy segura de que vendrán recuerdos jocosos de situaciones incómodas e incluso recuerdos desagradables acerca de la educación sexual recibida de niños.

Una gran mayoría de adultos en la actualidad no recibieron de pequeños una educación sexual apropiada. Descubrieron lo que hasta ahora saben de sexualidad por conversaciones con compañeros, por películas que arrojan una información muy tergiversada de lo que el amor sexual implica o porque lo experimentaron directamente en la práctica sin estar necesariamente preparados para ello.

Es por eso que ante la pregunta “¿De dónde vienen los bebés?” los padres de familia estamos en la obligación y responsabilidad de dar una respuesta correcta y satisfactoria a nuestros hijos e iniciar con su educación sexual de la forma más natural, clara y correcta posible, ya que a usted no le gustaría que su hijos sufran las incomodidades que quizás usted padeció por causa del desconocimiento. Entonces, ¿Cómo hacerlo?

En primer lugar, debemos partir del hecho de que los niños desde que nacen son seres sexuales. Muchas veces se piensa que un bebé no tiene sexualidad y que es hasta que está en la escuela que la descubre. Esto no es cierto. Un niño desde que nace va a experimentar sensaciones corporales que le son placenteras o displacenteras. Por supuesto, el niño no va a tener conciencia de qué es lo que está ocurriendo en su cuerpo pero es importante que desde pequeño el niño aprenda a conocer su cuerpo para así respetarlo.

Esto implica que desde bebé le podemos ir enseñando a nombrar las partes de su cuerpo de la forma correcta, con el nombre respectivo y no con apodos o sustitutos. Si al niño se le enseña a nombrar al brazo, brazo; o al pie, pie, no tenemos por qué cambiarle el nombre a los órganos genitales como el pene o la vagina, ya que éstas también son partes del cuerpo. El niño aprenderá a llamar a sus partes genitales por su nombre y aprenderá a hablar de ellas en forma natural, sin malicia y sin morbo. Es el adulto el que enseña al niño a tener malicia de estas partes del cuerpo.

Segundo, aproximadamente a los cuatro años de edad, el niño comienza a descubrir las diferencias de su cuerpo con respecto al otro sexo, así como las diferencias en relación con el cuerpo del adulto. Podría preguntar, “¿Por qué tú tienes pelitos?” o “¿Por qué mi hermana no tiene pene igual que yo?, “¿Por qué el pene de papito es más grande que el mío?”

Cuando el niño surja con estas preguntas se  le debe de responder siempre con la verdad, según su edad, con los términos correctos y con una respuesta que satisfaga su curiosidad. “A las personas adultas les salen pelitos en la vagina o el pene y en las axilas cuando son grandes. Cuando tú seas grande también vas a tener pelitos” (Si el niño tiene 4 años); “Cuando una persona pasa de ser niño a jovencito, desarrolla, en el caso de los niños les cambia la voz, en el caso de las niñas les viene las menstruación y como parte de esos cambios sale el vello púbico en el área genital,  o sea los pelitos de los que me estás hablando.” (Niña de 8 años)

Otro aspecto por destacar en esta etapa, es que ya para esta edad (4 años) el niño debería saber bañarse solo pues tiene mayores sensaciones que podrían ser estimuladas al mirar a mamá desnuda, o al ser restregado por ésta y sentirse un poco confuso de lo que está sintiendo. Es importante enseñarles a ver el cuerpo con naturalidad y respeto, y como parte de ese respeto es saber cuándo, dónde y hasta dónde mostrar mi cuerpo, aunque sea dentro del ambiente familiar.

En esta etapa también, es característico el que los niños se comparen entre sí, se toquen entre ellos o se masturben ya que están descubriendo esa sensación de placer, que ya tenían pero de la cual no eran totalmente conscientes. No se les debe regañar ni amenazar por ello, se les debe distraer: “Pedrito, alcánzame por favor las sandalias”, o “¿Viste lo que están dando en tele?”. Además, se les debe explicar que las manos con mucha frecuencia están sucias y que si se tocan con sus manitas sucias podrían pasarse bacterias que luego podrían terminar en una infección.

Si se están comparando desnudos, hacerles ver que se pueden resfriar, mandarlos a vestirse, y más adelante hablar con los niños, sin regaños, acerca de lo que hacían para explorar inquietudes que tengan los pequeños. Estas conductas son esperables dentro de los 4-5 años, no sería adecuado en un niño de 9 o10 años comparándose con un preescolar.

Finalmente, la pregunta que nos ocupa este tema “¿De dónde vienen los bebés?” Al igual que se ha comentado anteriormente, se le debe explicar al niño la verdad con términos correctos pero según su edad, conforme el niño vaya creciendo, crecerá la explicación  y será más detallada. La explicación más sencilla incluye decir que cuando dos personas adultas se aman, deciden pasar el resto de su vida juntas y quieren tener un bebé una manera de expresarse cariño es hacer el amor esto es que se hacen caricias, se dan besitos, se abrazan y papá mete su pene dentro de la vagina de mamá. Del pene de papá salen un líquido que contiene unas células llamadas espermatozoides que se juntan adentro de la vagina de mamá con una célula de mamá llamada ovario y así se forma el bebé, que irá creciendo hasta nacer.

Existen además, en el mercado actual gran cantidad de libros de cuentos, videos, y materiales que muestran ilustraciones adecuadas que ayudan a los padres a concretizar más éstos temas.

Cuando un niño llegue con cualquier pregunta de sexualidad, es importante responderle en el momento; si el niño sigue preguntando usted le debe seguir respondiendo, hable con su hijo, saque sus dudas, esto le dará la confianza al niño de volver a preguntarle y evacuar sus dudas en casa y no en la calle con la información incorrecta.

No se avergüence de lo que el niño le esté preguntando, ni lo menosprecie pensando que está muy pequeño para entender. Si el niño lo está preguntando, es porque está preparado para escuchar la respuesta (acorde a su edad) y porque de alguna forma ya lo escuchó en otro lado. Anímese a darle a su hijo una explicación sana que además estreche el vínculo y la confianza tan necesarias para una adecuada comunicación padres- hijos en materia de sexualidad.

Adelante!!!

 

 

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