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CONSULTAS Y PREGUNTAS
¿Y QUÉ PASÓ CON LOS OTROS SUEÑOS DE MAMÁ?
Ser madre despierta una serie de emociones, ilusiones, fantasías. Te lleva a un gran compromiso de vida; de tu vida misma y de la vida de ese ser maravilloso que en un principio depende sólo de ti, de tus cuidados, de tu guía, de tu amor.
Cuando se tiene la noticia o cuando se decide ser madre, todo tu mundo cambia, se transforma. Inicia un viaje, algunas veces en montaña rusa, otras, ese viaje es tan apacible como un paseo por agua calmas, pero no menos emocionante.
Los colores, las formas, los sabores, las texturas; todo cambia. El mundo entero gira en torno a un solo ser. De pronto te volviste experta en pañales, chupones, alimentos especiales, cólicos. Aprendes a leer el lenguaje del llanto, de un balbuceo sacas una y mil palabras que nadie más puede comprender. Aprendes a cantar y a recitar cuentos, a curar. Inclusive, quizás por primera vez en tu vida, amas con toda el alma y sonríes con total convicción.
Los planes, los objetivos, las metas están centrados en una sola personita y en lograr, que él o ella sean lo más feliz posible, tal vez, en el fondo, buscando que sean todo lo feliz que tu no pudiste ser.
Pero, qué pasa si de pronto, dentro de toda esa conmoción aparece, “¿y mis otros planes y mis otras metas?”, como un látigo, nuestra conciencia, podría decir, “olvídate de eso, ya no podés pensar en tus planes, ahora te debes a alguien más.” Y si se te ocurre preguntarle a alguien más posiblemente habrá alguien por ahí que te diga: “tal vez más adelante, cuando él o ella ya no te necesiten tanto, cuando haya llegado al colegio por ejemplo; tal vez en ese momento ya podás hacer eso otro que te falta, no se puede tener todo en la vida”.
Ciertamente, son mayores las oportunidades que tenemos las mujeres hoy en día para concretar nuestras metas, nuestros objetivos, pero aún pesa en el alma, y en la sociedad, que una mujer, quiera, además de ser madre, continuar luchando por sus “otros sueños”.
Por eso en este momento le pregunto: ¿qué es lo que realmente le llena y le hace feliz?, no tenga temor de contestar que: “además de sus hijos; hay algo más por ahí asomado”.
Cada ser humano tiene la oportunidad todos los días de reinventarse, de crearse a sí mismo y a su futuro, de elegir el o los caminos por los que desea transitar. Nada es absoluto por sí mismo.
Nuestros hijos dependen de nosotros, es cierto, pero tenemos que tomar en cuenta, que, de lo que más dependen es de nuestra alma, de nuestro ser, de nuestro bienestar.
¿De qué sirve que mamá este siempre, 24 horas del día; si no esta feliz esas 24 horas porque “egoístamente” le falta algo más?
¿Y qué pasó con los otros sueños de mamá?, ¿quedaron en un rincón olvidados, para cuando haya más tiempo, para cuando los hijos ya no la necesiten más?, pero, ¿no es cierto que los hijos siempre la necesitan?…
¿No cree, que si usted es una persona infeliz, aunque esté siempre con sus hijos, ellos solo van a aprender a ser infelices?
Mamá, el hecho de que lo seas, de que hayas entrado a ese grupo tan selecto, no implica que hayas dejado de ser MUJER, no implica que hayas perdido tu humanidad y a todo a lo que tenés derecho por naturaleza.
El ser madre, te obliga aún más a luchar por tus otros sueños, por tus otras metas, por tu felicidad, por tu bienestar. Porque sólo a través de la propia experiencia del éxito personal, podrás llevar a ese otro ser humano que salio de ti o de tu amor al éxito.
No es casualidad que además de ser madre, usted quiera ser profesional o líder en su trabajo; y digo que no es casualidad porque la vida no brinda oportunidades por casualidad, aunque lo anterior sea redundante.
El camino para conciliar ambos mundos no es fácil, pero tampoco imposible, de hecho la teoría psicológica nos dice: “el organismo siempre tiende a buscar el equilibrio”, y con convicción y empeño, ese equilibrio se logra, así que: ADELANTE.
No hace falta que renuncie a “sus otros sueños”, por cumplir el enorme sueño de ser MAMÁ.
Es más, probablemente, si logra ese equilibrio perfecto, sus hijos, le agradecerán, el haber vivido SU vida y no la de ellos.
Los colores, las sensaciones, los sonidos, las percepciones, cambian con la maternidad, pero, no cree usted que es una oportunidad más de la vida para amar y agudizar nuestros sentidos hacia lo que realmente queremos.
M.Psc. Marianela Zúñiga Arroyo
Psicóloga Clínica
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