¿QUÉ HACER SI SU HIJO NO RINDE ACADÉMICAMENTE?

M.P.Sc. Valerie Valverde Sáurez
Psicóloga Clínica Cod 1219

Todos los padres de familia soñamos con que nuestros hijos sean alumnos brillantes o que por lo menos no presenten ninguna dificultad significativa en lo que el estudio respecta. Sin embargo, esto no siempre es posible ya que el rendimiento académico de un niño puede verse influenciado por múltiples factores. Analizaremos algunos de ellos:

1. Motivación: ¿Cuál es la motivación que el niño tiene para estudiar? ¿Lo hace porque le gusta aprender o porque mamá lo manda a hacerlo? Sin motivación el niño no disfrutará del estudio y sin disfrute el estudio se vuelve una carga pesada y difícil de llevar. Se debe buscar cuál es la motivación del niño para querer sacar una buena nota, para aprender a leer, para aprender a sumar, ya que la motivación es la fuerza interna que moverá al niño a querer esforzarse y dar lo mejor de sí para alcanzar una meta que en este caso sería: aprender, sacar buenas calificaciones y pasar el año.

2. Hábitos de estudio:  Los hábitos de estudio son una herramienta indispensable para un adecuado desempeño académico y deben comenzar a implementarse desde antes de que el niño comienza su proceso de educación formal. Desde que está pequeñito el niño debería habituarse a lavarse las manos antes y después de comer así como antes y después de ir al baño; a lavarse los dientes; llevar el plato al fregadero cuando termina de comer, recoger sus juguetes cuando termina de jugar etc.

Incluso cierto grado de rutina o estructura en el quehacer diario del niño le proporciona estabilidad, seguridad y disciplina. Por ejemplo, saber que en la tarde después de almorzar hago la siesta, luego juego un rato con mamá, luego juego un rato solo, etc. Una vez que el niño entra al kinder, es importante que se acostumbre a sentarse a hacer una tarea sea que se la dejaron en el kinder o simplemente pintar un dibujo de un libro de cuentos, armar un rompecabezas, hacer bodoquitos, repasar lo visto en el kinder entre otros.

La tarea no le llevará más de 10 minutos pero el niño irá formando el hábito de sentarse a hacer la tarea por lo que cuando entre a la escuela no lo verá como algo aburrido sino como una actividad más de la tarde con la que hay que cumplir. En este sentido también se debe contar con un adecuado horario de estudio de modo que el niño pueda repasar la materia, hacer tareas o trabajos asignados y siempre le quede un buen tiempo para jugar después de cumplir con sus obligaciones.

3. Estilo de aprendizaje: Todas las personas aprendemos utilizando tres canales básicos de aprendizaje: lo que vemos, lo que oímos y lo que hacemos con nuestras manos y cuerpo. Estos estilos de aprendizaje reciben el nombre de visual, auditivo y kinestésico respectivamente. El niño debe hacer uso del canal por el que mejor aprenda con el fin de sacar el máximo provecho del tiempo de estudio. Por ejemplo, si un niño aprende mejor por el canal auditivo debe estudiar en voz alta, grabarse y luego escucharse y que le tomen la materia en forma oral. Por supuesto, igual se debe hacer uso de los otros dos canales de aprendizaje sin embargo, se le dará énfasis al canal más fuerte.

4. Áreas débiles de aprendizaje: Todas las personas contamos con áreas fuertes y débiles de aprendizaje, esto es cosas que nos será muy fácil aprender y otras que se nos hará muy difícil. Es importante conocer mediante valoraciones psicodiagnósticas o pedagógicas cuáles son esas áreas fuertes y débiles en el niño que le permitan al adulto estimular las áreas débiles, solicitar alguna adecuación curricular en caso de que se necesite y principalmente saber cómo estudiar y presentar al niño la materia según sean sus debilidades o habilidades. Existen muchas diferentes áreas de aprendizaje, algunas de ellas son:

Discriminación visual y auditiva: Habilidad que me permite diferenciar entre un estímulo y otro (por ejemplo diferenciar la b de la d a nivel visual o la b de la v a nivel auditivo)

- Memoria visual y auditiva: Habilidad para recordar tanto lo que veo como lo que oigo

- Memoria secuencial: Habilidad para recordar una secuencia de pasos o instrucciones sean dadas en forma oral o escrita

- Figura fondo visual y auditivo: Habilidad para establecer lo más general de lo más importante sea a nivel visual como a nivel auditivo

- Coordinación visomotora: Coordinación entre lo que veo y cómo lo reproduzco a nivel escrito

5. Déficit Atencional: Condición neurológica en la que el niño presta atención a diversos estímulos en forma simultánea por lo que termina atendiendo sólo algunos y descuidando otros, mostrando por tanto altos niveles de distracción y desconcentración.

6. Manejo del estrés hacia los exámenes: Muchos niños se preparan para el examen de forma adecuada pero al llegar a realizar el examen se ponen tan nerviosos que olvidan la materia y dejan el examen en blanco. El estrés en los exámenes muchas veces está asociado a altas demandas o niveles de exigencia por parte del niño hacia sí mismo o de los padres del niño. En este punto es importante recalcar que lo que se debe valorar en el niño es el esfuerzo que haga al estudiar más que la calificación que obtenga. Igualmente, existen ejercicios de relajación que se pueden practicar con los niños así como diversas técnicas para ayudarlos a enfrentar esos “nervios” durante los exámenes.

7. Conflictos emocionales: Cualquier situación conflictiva a nivel emocional que el niño esté enfrentando podría alterar el rendimiento académico del niño, por lo que se debe estar atento a cambios significativos en el comportamiento o estado de ánimo del pequeño ya que podría ser una señal de que tiene un problema que no ha revelado y que no ha podido resolver.

Siga estas recomendaciones y disfrute junto con su hijo de un rendimiento escolar exitoso.

 

 

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